Yo también pensé que WinForms estaba obsoleto
Durante mucho tiempo fui de los que decía: "WinForms ya está obsoleto. Hoy todo debería ser web." Era una idea que repetía con bastante convicción.
Sin embargo, con el tiempo conversé con tres desarrolladores que mantenían sistemas POS desarrollados en WinForms. Al principio pensé que simplemente estaban conservando aplicaciones antiguas, pero mientras conversábamos y conocía cómo estaban construidos esos sistemas, me di cuenta de que estaba juzgando la tecnología de la interfaz y no la arquitectura completa.
Los tres tenían algo en común: utilizaban un cliente WinForms para la operación diaria del punto de venta, pero también contaban con un servidor Linux que cumplía funciones específicas, como la autenticación y la administración de recursos necesarios para operar.
Lo que más me llamó la atención fue que ninguno de estos sistemas utilizaba un API para procesar toda la lógica del negocio. La API existía, pero cumplía funciones muy concretas, como la autenticación, la distribución de ciertos recursos y la administración de aspectos comunes del sistema. El resto del trabajo seguía ejecutándose en la estación de trabajo.
Fue en ese momento cuando comprendí que había confundido dos conceptos diferentes. Una cosa es la tecnología utilizada para construir la interfaz de usuario y otra muy distinta es la arquitectura completa del sistema.
Desde entonces procuro no catalogar una tecnología como "obsoleta" solo por su antigüedad. Hay aplicaciones WinForms que siguen resolviendo muy bien problemas reales y que, además, pueden convivir con servidores Linux, APIs y otros componentes modernos.
La elección tecnológica depende del contexto, de los requisitos del negocio y de los compromisos que se quieran asumir, no únicamente de cuál sea la herramienta más reciente.
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